Editorial | Cualquier cosa vale para sacar tajada

El concejal Alfonso García, en primer término, y el alcalde de Vera en el acto de ayer.

El comercio y la hostelería de Garrucha y Vera han gritado un contundente ¡basta ya! a su inactividad. El maldito virus se lleva vidas, siembra la desgracia entre las familias, condena el presente de muchos emprendedores y empleados y arruina sueños e ilusiones de futuro.

Ayer, era sin duda un día para que los focos convergieran sin excepción en los verdaderos protagonistas que eran ellos y ellas y no secundarios con incontenible afán de ser la novia en la boda o el niño en el bautizo. A veces, pocos kilómetros de distancia geográfica se pueden traducir en un abismo en la gestión política. Este sábado fue una de esas ocasiones.

El alcalde de Vera, con sueldo público, holgado y fijo y, por tanto, sin riesgo de estrechez económica por la crisis, se significaba con foto, compartida al momento por su servicio de propaganda, y se dirigía a los congregados para transmitir una solidaridad no correspondida a la hora de la verdad en los presupuestos. Mientras, su homóloga en el vecino pueblo declinaba el ofrecimiento de los medios de comunicación para no restar plano a quienes padecen en sus carnes el azote económico del Covid-19.

Costó demasiado la libertad de expresión para doblegarse ante la descalificación como atajo por falta de argumentos. Toda una pérdida de tiempo. Quede claro por si se quiere emplear en algo más provechoso

Esta realidad, que a buen seguro desatará la ira dialéctica de los afines en las redes (ya pasa a menudo como señal inequívoca del crecimiento de este digital) es verificable al cien por cien. No es una opinión, aunque, pese a quien pese, este medio la seguirá teniendo sobre cualquier asunto que considere. Costó demasiado la libertad de expresión para doblegarse ante la descalificación como atajo por falta de argumentos. Toda una pérdida de tiempo. Quede claro por si se quiere emplear en algo más provechoso.

Como también es constatable que, acaso por la premura en salir en la foto, el equipo de gobierno veratense no reparó en toda su dimensión en el partido al que pertenece. Que se sepa, las restricciones y cierres -uno de los motivos que motivaron las movilizaciones de ayer- se publican en el boletín de una tal Junta de Andalucía y, a veces, las anuncia su máximo responsable.

Al menos en teoría ya que el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla tiende más a asumir los anuncios de hospitales que no existen que a apechugar con el cierre de los que ya existían, por poner un ejemplo muy cercano.

Pues bien, si el alcalde de Vera, del mismo partido, quisiera de verdad eficacia en vez de protagonismo descolgaría el teléfono para mediar y aliviar estos cierres. O, como mínimo, intentarlo con sus compañeros de formación.

Si de verdad la situación extrema de estos sectores le desvelara, las ayudas municipales que se les concedieron el año pasado a autónomos y pymes no estarían por debajo de lo que el equipo de gobierno gastó en las campañas publicitarias a mayor gloria suya.

Si fuera tal motivo de preocupación como se asegura con las palabras, lo urgente sería esto y no prorrogar al alza en dinero público el servicio de prensa y propaganda como demuestran los hechos.